Un segundo es demasiado

All Boys sorteó la zona de descenso, volvió a entrar y salió otra vez. El triunfo agónico ante Sportivo Belgrano fue clave para despegar. Sin embargo, queda un largo trecho y la lucha por la permanencia se resolverá  recién cerca del final del torneo.

Los tiempos en el fútbol argentino son notoriamente más cortos que en los certámenes importantes del resto del mundo. No quiere decir que aquí el tiempo pase más rápido: un minuto dura 60 segundos en Argentina, en Japón y en Europa. Pero la necesidad de resultados hace que permanentemente algunos proyectos futbolísticos a largo plazo sean interrumpidos.

El pueblo de Floresta espera ansioso una nueva victoria deportiva del ídolo máximo que volvió al club donde triunfó para intentar repetir la hazaña. Esta vez el plantel fue armado sin su participación. Le busca la vuelta, con la mano sobre el mentón, con retoques que potencien a la alineación de All Boys. El anhelo de muchos hinchas es darle comodidad a Pepe para desarrollar un proyecto a largo plazo que, sin saltos económicos bruscos, termine en Primera. Se necesita mucho tiempo, justamente lo que escasea en las canchas criollas.

Que en un campeonato de 22 equipos hayan diez (casi la mitad) a un partido del descenso hace que cada encuentro sea trascendental: si  empata, está adentro o apenas roza por fuera el listado de los condenados a perder la categoría. Si gana, en cambio, de repente tiene varios equipos por debajo y siente un respiro. Pero ambas sensaciones son efímeras. No hay duda de que los cuatro descensos se definirán en las últimas fechas. Entonces, ¿vale la pena el apuro? ¿Vale la pena la ansiedad y el estrepitoso cambio de estado de un partido a otro? ¿Y de un segundo a otro?

En el cruce frente a Douglas Haig que All Boys empató -después del grave error de Barzola- se sintió toda la presión del tiempo. El reloj le jugó al equipo una mala pasada y ese error hizo que se perdieran dos puntos cuando faltaban dos minutos. Sólo 120 segundos podrían haber sentenciado la victoria del conjunto de Floresta. Y es exactamente la sensación contraria la experimentada frente a Sportivo Belgrano: con López a los 88′ y Pirchio a los 90 minutos, el Albo dio vuelta un resultado en una cancha visitante, con el aditamento de ser frente a uno de los que compiten por permanecer en el Nacional.

La eliminación por Copa Argentina ante Chacarita se llevó el premio de 286 mil pesos para el club y la misma cifra a dividirse entre los jugadores. También la bronca deportiva de caer frente a un rival clásico de la categoría. Los de blanco estuvieron muy lejos de su máximo potencial. Como en Floresta contra Estudiantes de San Luis, un visitante lleno de dudas que, igual, metió las únicas dos oportunidades que tuvo. Fue una noche desafortunada para los delanteros: no convirtieron ninguna de las más de seis chances de gol claras que se generaron.

Ese es un campo en el que seguramente los dirigentes, sean estos o los que aparezcan a fin de año con el mercado de pases, deberán revisar si es que pretenden tener una delantera competitiva. Hasta ahora de los refuerzos en ese puesto sólo rindió en ocasiones Franco Olego. Como jugador ofensivo, Mazurek demostró una mejoría notable y cada vez más se hace cargo de la pelota. Por otro lado, el juego de Marcos Pirchio se muestra a kilómetros de lo esperado en la elite del ascenso argentino, y aún mayor es la brecha si se tiene en cuenta que All Boys es respetado y considerado como uno de los equipos más grandes de la categoría. El gol del triunfo en Córdoba no opaca la impresión de las 25 fechas anteriores.

En cuanto al mediocampo, Romero dispuso un doble cinco la última fecha.  Julián Fernández es el dueño de esa zona con una actitud admirable. También aparece el experimentado Darío Stefanatto o incluso Leonel Di Plácido que pide titularidad: sus dos asistencias fueron claves para traer tres puntos de San Francisco. Mientras Ramiro Leone recupera minutos de juego después de su lesión, Jaime pasa inadvertido en el campo de juego.

El bajo rendimiento de Barzola le dio espacio a Rodrigo Arciero, que demostró en varias oportunidades estar a la altura. Le tocó el turno a Iglesias que cumplió con su trabajo, aunque con mucha menos proyección que Martínez, hasta ahora lateral titular de destacable crecimiento  tanto en defensa como en el ataque.

Todavía hay muchas cosas para revisar. Pero el mago, el que hace milagros, aquel que le levantó la moral a un equipo de cabezas caídas, de a poco encuentra el equipo que determinará si All Boys juega el año que viene en esta categoría. Y para esto, el conjunto de Pepe Romero no puede regalar ni un segundo más. La evidencia está a la vista: un segundo es demasiado.

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